Para UNRWA es un honor haber sido galardonado
con el Premio de la PAM
(Asamblea Parlamentaria del Mediterráneo) para la Excelencia en el
Mediterráneo, en palabras de la Comisionada General, Karen Koning.
El Premio PAM es otorgado cada año por la Asamblea Parlamentaria
del Mediterráneo a las personas, organizaciones o instituciones que contribuyen
con sus acciones a establecer puentes entre los pueblos de la región a fin de
fomentar la comprensión, el respeto mutuo, la cooperación socio-económica, el
diálogo político, la confianza y soluciones de los conflictos.
Bassim
Mohamad, palestino, profesor de ciencias agrícolas de la Universidad de Bagdad,
vive en el campamento de refugiados de Al Tanf y nos cuenta cómo es su vida, el arte de la
supervivencia en el desierto y por qué la jardinería es tan importante.
¿Usted era profesor de la Universidad de Bagdad.
¿Por qué huyo de Irak? Yo
soy palestino nacido en Bagdad en 1960. He vivido y estudiado en Bagdad y
trabajado toda mi vida allí. Estudié ciencias agrícolas en la Universidad de Bagdad
y me case en 1985. Tenemos dos hijos.
Me vi obligado a salir de Bagdad en 2006, tres años después de que
comenzara la guerra. Llegamos a Damasco, donde permanecimos dos años y luego
nos trasladaron a al Tanf. Las milicias en Irak mataron a mi hermano, así que
decidimos venir a Siria. En el año 2006 muchos palestinos fueron asesinados,
todo el mundo tenía miedo y trató de abandonar el país. Mi hermano, amigos y
otras personas fueron asesinados. Mi padre murió poco después de nuestra
llegada a Damasco.
¿Cómo era la vida para usted en Bagdad
antes de la guerra? No teníamos ningún problema antes de la guerra. Mi padre comenzó su negocio en
1960, una panadería de pan francés. Teníamos casas, coches, todo lo que
necesitábamos. Después de la guerra todo se desvaneció y todavía no entiendo
qué y por qué sucedió. Especialmente para los palestinos en Irak, la situación
era más difícil. Hubo amenazas en todas
partes, muchos murieron o fueron torturados.
En
Yarmouk, Damasco, se celebró el Mundial 2009 de los Juegos de la Paz, de la Niñez y la Juventud. Promovido
por UNRWA y UNICEF participaron 1.500 estudiantes refugiados de Palestina.
El objetivo era llamar la atención sobre el importante papel que
desempeñan los jóvenes y el deporte como herramientas para promover la paz
mundial, la amistad y el desarrollo de la comunidad.
El evento, que tuvo lugar a finales de septiembre, fue organizado por UNRWA con el apoyo de UNICEF, y fue presidida por la Comisionada General
de UNRWA, Karen Koning AbuZayd, y el Representante Adjunto de UNICEF en Siria,
Marc Lucet. Más de 1.500 estudiantes refugiados de Palestina participaron en el
evento que giró en torno al deporte y las actividades culturales. Además, se
firmó un Manifiesto por la Paz.
“En 2009 conmemoramos
seis décadas de existencia de UNRWA. Estos aniversarios son ocasiones para la
reflexión solemne sobre nuestros respectivos papeles en la historia épica del
exilio palestino. Ofrecen momentos oportunos para considerar qué más podemos hacer
como actores internacionales - dentro y fuera del ámbito relativamente seguro
de la asistencia humanitaria - para dar sentido a la dignidad humana de los
refugiados palestinos, para acercarnos a la realización del difícil objetivo de
la justicia para los palestinos y unEstado propio…”