| Ángeles de la Misericordia |
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| Viernes, 27 de Abril de 2007 |
Tres médicos, asistidos por un pequeño grupo de enfermeras, trabajan sin descanso en una pequeña oficina en el campo de refugiados de Al- Amari, cerca de Ramala. Cada día trabajan contrarreloj, luchando para cubrir las necesidades médicas de los refugiados del campo “Esta clínica de UNRWA en Al-Amari atiende a entre 30 y 40 mujeres embarazadas al día” comenta Hala Hanoun, jefe de la unidad de maternidad y pediatría. El número de pacientes se ha duplicado desde que el gobierno dejó de pagar los salarios de sus empleados en la primavera de 2006. “Con la actual huelga en el Ministerio de Sanidad, la cola de pacientes cada mañana para ver al médico se ha alargado. Algunas veces el paciente no está registrado con nosotros, pero ¿qué podemos hacer? No creo que haya ningún médico o enfermera en cualquier parte del mundo que no atendiera a una mujer embarazada o enferma”. El doctor Khaled Rasem Ma’tuk, que ha trabajado durante muchos años en la clínica de Al-Amari, examina a unos trillizos: Wrud, Widad and Mohammed. Su madre, Sundos, mira ansiosa. Nacieron prematuramente mediante cesárea hace dos meses y Wrud no consigue ganar el peso que debería, lo cual es motivo de preocupación. El marido de Sundos, como muchos otros refugiados en Cisjordania, está desempleado. Las comidas familiares son escasas, nunca con las calorías y nutrientes necesarios para el crecimiento de los niños. Consciente de la situación económica de la familia, el Dr. Ma’tuk le prescribe unas vitaminas gratuitas. Antes de abandonar la clínica, Sundos recibe cupones para leche y los datos de contacto de un trabajador social del departamento de Asistencia y Servicios Sociales de la UNRWA. Con la clínica llena, el Dr. Ma’tuk atiende a su siguiente paciente: una niña pequeña que tiene el brazo roto por culpa de una caída. Necesita una radiografía. Otra paciente, una mujer con severos dolores de espalda, es la siguiente en la cola. Detrás de ella, una madre con dos niños. Andando por la clínica, uno ve salas de espera abarrotadas: más de 200 pacientes son atendidos cada día. Al principio de cada semana, y en los días anteriores y posteriores a festivos, todavía puedes encontrar más. Los servicios médicos ofrecidos aquí (tratamiento pre y post natal y de diabetes y medicina general) tienen mucha demanda. Mervat, de 26 años y tres hijos, se encuentra en la clínica con su hijo pequeño, Abdallah, que se encuentra con fiebre alta.
Maysa Gayyusi, Campo de refugiados de Al-Amari, Abril 2007. |


Actualidad 









“Es la segunda vez que vengo a la clínica. Es el único lugar que puedo acudir cuando alguien de mi familia está enfermo. Incluso cuando está ocupado, el médico saca tiempo para ocuparse de mi bebé. Doy gracias a Dios por esta gente tan compasiva, y me arrodillo ante estos Ángeles de misericordia”.