| Comunicado del Secretario General de Naciones Unidas |
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| Martes, 18 de Diciembre de 2007 |
El Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, en el Día de la Solidaridad con el Pueblo Palestino hace hincapié en la necesidad de dar marcha atrás a la desesperación creciente por el desvanecimiento de la esperanza entre la población de Palestina. Nueva York, 29 de noviembre de 2007 A continuación se expone el texto del Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, en el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, el 29 de noviembre. Este Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino llega en un momento en el que la población de Palestina continúa sufriendo la indignación y la violencia de la ocupación y del conflicto. Pero también llega tras nuevos esfuerzos realizados para alcanzar la solución de “Dos-Estados”. En la conferencia de Annapolis del pasado noviembre, el Presidente Mahmoud Abbas y el Primer Ministro Ehud Olmert, se encontraron bajo el auspicio del presidente norteamericano George W. Bush y ante la mirada de una amplia sección de la comunidad internacional, incluyendo a miembros de la Liga Árabe. En ella, acordaron lanzar las negociaciones para tratar todos los asuntos esenciales sin excepción, con el fin de concluir en un tratado de paz que resuelva todos los asuntos pendientes. Se comprometieron a hacer todos los esfuerzos posibles para llevar a cabo el proceso en 2008. La implementación es ahora de suma importancia. Lo que se haga mañana es más importante que lo que se diga hoy. En Annapolis, comprometí todo el apoyo de las Naciones Unidas para este esfuerzo renovado. He hecho hincapié en ello durante 60 años. La Organización ha proveído con amplios parámetros para la paz, primero con el plan de partición y después con las resoluciones del Consejo de Seguridad 242, 338, 1397 y 1515. Y ahora, las Naciones Unidas tiene como su mayor prioridad ver este conflicto resuelto. Todos sabemos el porqué. Los palestinos han sido privados de su derecho inalienable de autodeterminación durante 60 años. La sociedad palestina se ha fragmentado más y más–territorialmente, con los asentamientos, la expropiación de tierras y el Muro en el territorio Palestino ocupado; socialmente y económicamente, por los cierres; y políticamente, entre Gaza y Cisjordania. Además, han comenzado a temer que el sueño de un estado propio pueda resbalarse antes de poder agarrarlo. Este creciente sentimiento de desesperación debe terminar. El proceso lanzado en Annapolis debe cambiar las vidas de los palestinos y asegurar su independencia y su libertad. El proceso debe acabar con la ocupación y crear un Estado palestino independiente y viable, en paz consigo mismo y con sus vecinos. También esto está dentro de los intereses vitales de los israelíes: un Estado palestino que sea un compañero real y no una fuente de terrorismo; en el que haya seguridad y fronteras reconocidas; y en el que se llegue a un fin permanente del conflicto. No podemos cerrar nuestros ojos ante la profunda inseguridad y desconfianza en ambos lados acerca de la voluntad y capacidad de los otros de alcanzar realmente esos objetivos. A pesar de los hitos diplomáticos, las condiciones en el terreno son más duras y difíciles para la mayoría de los palestinos, y para muchos israelíes también. Israel se enfrenta a tratados de seguridad genuinos. Civiles israelíes han muerto o han sido heridos a causa de ataques de misil y civiles palestinos han sido asesinados o heridos en las operaciones militares de Israel. En los últimos meses la franja de Gaza ha sido prácticamente sellada, con estrechas restricciones en los suministros y movimientos para la gente, llevando a una situación humanitaria muy grave. Los asentamientos se han expandido por toda Cisjordania. Los puestos de control y el Muro se han erigido en el territorio ocupado. Además de que el empleo y la pobreza están aumentando. Las degradaciones, injusticias y el miedo en ambos lados hacen difícil construir la fe en el proceso político. Pero, precisamente, esto es exactamente lo que tenemos que hacer. Debemos abandonar las aproximaciones graduales y tratar todos los aspectos al conflicto. La situación final de las negociaciones necesita comenzar en serio y tratar todos los asuntos: Jerusalén, refugiados, fronteras, asentamientos, seguridad y agua. Por que los perfiles generales para la resolución de estos asuntos ya están claro, ahora hay que tratarlos en profundidad y llegar a una solución real. También debemos ayudar a la Autoridad Palestina a reconstruirse, reformarse y funcionar por sí misma. Yo espero que una amplia red de donantes pueda caminar unida hacia un apoyo político y financiero en la actualización de la conferencia de París y en lo que siga. La situación en el terreno debe mejorar rápida y visiblemente. Sin la implementación de los compromisos de largo plazo bajo la Hoja de Ruta y el Acuerdo de Movimiento y Acceso, el proceso diplomático no puede terminar en éxito. El progreso requiere acciones paralelas y un seguimiento claro. Si la paz se construye sobre una base de esperanza, también debemos intentar alcanzar a la población de Gaza. Ellos han sufrido más que ninguno otro pueblo con el conflicto y la pobreza. La ayuda humanitaria es vital y los esfuerzos de las Naciones Unidas necesitan el apoyo de los donantes. Pero esta ayuda no es substituta de una economía estable. Ha llegado el momento de concretar iniciativas para aliviar su sufrimiento. La unidad de Gaza y Cisjordania bajo la legitimidad de la Autoridad Palestina también tendrán que restaurarse para un acuerdo de paz sostenible. La perspectiva del fin de la ocupación, del fin del conflicto y de la creación de dos Estados viviendo codo con codo en paz es una visión de justicia, de seguridad y de paz. Esto es alcanzable todavía. Pero sólo ocurrirá si todos los involucrados toman una responsabilidad seria para contribuir en todo lo que les sea posible y esté en sus manos. Ahora que el liderazgo palestino se ha embarcado en una nueva búsqueda con Israel para finalizar el conflicto y asegurar un futuro mejor para sus hijos, dejadnos mostrar nuestra solidaridad con el pueblo palestino –y con el pueblo israelí también- dando nuestro indefectible apoyo a sus esfuerzos y el compromiso de no descansar hasta que el objetivo haya sido alcanzado. |

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El Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, en el Día de la Solidaridad con el Pueblo Palestino hace hincapié en la necesidad de dar marcha atrás a la desesperación creciente por el desvanecimiento de la esperanza entre la población de Palestina.