| Creación de trabajo ayuda a personas con discapacidad |
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| Jueves, 11 de Diciembre de 2008 |
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La UNRWA ha creado un Proyecto de Trabajo y Dinero destinado a los refugiados de Palestina establecidos en Cisjordania que sufren alguna discapacidad física y mental. La Agencia les ofrece un puesto de trabajo que les proporciona la capacidad de obtener un salario y llevar una vida normal. El día 3 de diciembre es el día Internacional de las Personas con Discapacidad. Para los refugiados de Palestina con discapacidad, las oportunidades y las ayudas son normalmente limitadas. El Proyecto para Trabajo y Dinero en efectivo de la UNRWA está dirigido a los refugiados más vulnerables de Cisjordania, incluyendo aquellos que sufran alguna discapacidad. Iyad Ali Abas siempre ha querido trabajar pero los empresarios estaban reticentes a darle una oportunidad. Iyad, del municipio de Faqqua, tiene un defecto en el corazón y sufre problemas neurológicos. La medicación que necesita no está siempre disponible en los centros de salud subvencionados. El trabajo de Iyad a través del Proyecto de Trabajo y Dinero, -dedicado al mantenimiento de la iluminación en el municipio-, ha sido su primera experiencia laboral. Él ha afirmado que está muy feliz de tener la oportunidad de trabajar y añade que le ha hecho sentirse “relajado”. Con el subsidio recibido del proyecto, Iyad ha comprado la medicina que necesita para él y para su madre diabética. Ahmad y Rafat, son dos hermanos veinteañeros, uno sordo y otro mudo. A pesar de que pueden hablar con los miembros de su familia a través del lenguaje de los signos, estos hermanos están socialmente aislados. Su familia afirma que, debido a que Ahmad y Rafat no se pueden comunicar fácilmente con los demás, a veces reciben burlas de los miembros de su comunidad, así que raramente abandonan la casa familiar. Este aislamiento les deja aburridos y a veces se vuelven agresivos entre ellos. Su familia solía vivir en Jordania, pero volvió a Cisjordania dos meses antes de que estallara la Intifada. Los hermanos estaban decepcionados por la falta de servicios para los discapacitados en su nuevo hogar y querían volver a Jordania. Durante un tiempo, sus padres les enviaron a una escuela especial en Qalqiliya, pero cuando se vieron incapaces de afrontar los gastos, los hermanos dejaron de ir. Los puestos de trabajo ofrecidos a través del programa han sido la primera experiencia laboral de los hermanos. A través de su madre, Ahmad dijo que había visto a la UNRWA como “gente buena” por darle trabajo y ha afirmado que ha estado ansioso por volver a trabajar otra vez. (Ahora el chico es apto para solicitar otra vez su puesto de trabajo un año después de que su contrato termine). Sus ingresos ayudaron a Ahmad a comprar un ordenador personal, que usa frecuentemente para aprender y jugar y también para sobrellevar el aislamiento causado por sus minusvalías. Su hermano Rafat, además de la sordera y la mudez, sufre epilepsia. A veces se niega a abandonar su casa durante un mes entero. Su trabajo a través del programa, según sus propias palabras, “una razón para salir de casa” y una oportunidad para ganar dinero para comprar ropa. Sus padres señalan que cuando Rafat recibió su primer sueldo, estaba muy feliz y que inmediatamente comenzó a planear cómo se iba a gastar su dinero, realizando un borrador con una lista de los artículos para comprar en su casa, como knafa o pescado. Rafat y Ahmad tienen otros tres hermanos, uno de los cuales está cursando estudios superiores. Rafat y Ahmad contribuyeron con sus ingresos a los gastos de las clases particulares de sus hermanos. Ahmad, de 35 años, vive en un pequeño municipio de Jenin. El muchacho tiene síndrome de down y, desde que sus padres fallecieron, su cuidado ha estado a cargo de su hermano. Ahmad necesita una asistencia exhaustiva, incluyendo visitas médicas frecuentes para hacer un seguimiento de su enfermedad cardíaca y su condición dermatológica. Antes de su trabajo en el programa, Ahmad nunca había trabajado. Es una persona muy sociable y le encanta salir de su casa y conocer gente. Con el subsidio que recibe del trabajo, Ahmad compró comida para el mantenimiento de la casa. La próxima vez, “usaré mi dinero para casarme y le daré una patada a mi hermano”, bromea. Cuando Mohammad tenía apenas un año, sufrió una gripe muy grave de tos ferina que, según sus padres, tuvo repercusiones a largo plazo. Ahora, con 28 años, su principal tarea ha sido vender palomitas y patatas fritas. Mohammad está orgulloso de contribuir con su parte a los gastos de la casa. Con el dinero que recibe del programa, Mohammad ha comprado las medicinas que necesitaba su hermano inválido. Muhaned tiene 42 años y vive con su madre y su hermana en el municipio de Romana. Muhaned sufre problemas de tiroides e hipófisis. Su familia asegura que debería haber comenzado a tomar la medicación desde sus años de adolescente, pero sus escasos ingresos no podían pagarla. A causa de su enfermedad, Muhaned se siente cansado y falto de apetito. “Algunas veces no como durante 15 días, sólo bebo agua y zumo y tomo alguna galleta”, dice Muhaned, un hombre adusto y serio. “Esto me provoca otros problemas como la anemia o la debilidad en los huesos”. Antes de su trabajo temporal en el programa, Muhaned nunca había trabajado y ahora está muy feliz de poder contribuir en los gastos del hogar sin pedirle ayuda a su hermano. El chico dijo que “lo sentía mucho” cuando su hermano le daba dinero, porque creía que ese dinero debería mantener a los hijos de su hermano. |

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