| De la deserción escolar a estudiantes estrella: el poder de las chicas en el Líbano |
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| Domingo, 07 de Marzo de 2010 |
7 de marzo 2010 Sidón, Líbano, Walaa y Hanadi son amigas íntimas después de haber crecido juntas en el campamento de Ein el Hillweh, cerca de Sidón, en el Líbano. Abandonaron la escuela muy jóvenes y mucho antes de haber completado su educación. La baja autoestima y la falta de ambición no se hicieron esperar. "Tener un bajo rendimiento, repetir curso y en general el bajo rendimiento en mis estudios me llevó a abandonar la escuela y quedarme en casa", dice Hanadi. "Sentí que mi vida había terminado, se había arruinado mi futuro. Había perdido la esperanza". Sin embargo la ayuda llegó de la mano de UNRWA, a través de un programa para desertores escolares, financiado por la Unión Europea. "Me quedé en casa durante seis meses, sin escuela y sin trabajo, hasta que el director de la escuela me invitó a reunirme con responsables del programa. Me dieron a elegir entre regresar a la escuela, o inscribirme en un centro de formación profesional con el objetivo de empezar a dirigirme hacia mi futuro laboral. Decidí trabajar en una cualificación en fotografía y edición". Juntas, las dos amigas se unieron al mismo programa especial anual, estudiando y haciendo prácticas en un estudio de fotografía en pleno funcionamiento. Ambas están ahora felizmente empleadas en un estudio, en la ciudad de Sidón. ![]() Mirando hacia atrás, se preguntan si son felices con las decisiones que han tomado desde que abandonaron la escuela... Hanadi no tiene ninguna duda de que el programa le ayudó a recuperar la confianza y le tendió una mano de ayuda hacia una carrera profesional. Según ella misma nos cuenta: "Yo aconsejaría a todos que aprendieran una profesión en caso de que no puedan continuar con sus estudios académicos". "Estoy muy a gusto trabajando en este campo", dice Walaa. "Es muy agradable trabajar en una profesión relacionada con las artes". El director del estudio de fotografía está igualmente satisfecho con sus nuevas empleadas, "Walaa y Hanadi son estudiantes muy activas que aprenden rápido. Están muy dedicadas y altamente motivadas para mejorar en esta profesión", afirma. Hanadi no lo duda antes de ofrecer una evaluación de su experiencia. "Gracias al programa de deserción escolar, mi vida ha cambiado para mejor", nos dice. "Porque ahora espero ir a trabajar todos los días y he recuperado la esperanza. Ahora sé cual es el valos de mi existencia en la sociedad". |


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7 de marzo 2010 