| Discurso de la Comisionada General de la UNRWA en el Instituto del Medio Oriente |
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| Martes, 28 de Noviembre de 2006 |
Karen Koning Abuzayd - Washington D.C; 13 de noviembre 2006 Me gustaría comenzar agradeciendo sinceramente a todos ustedes y al Instituto del Medio Oriente por la invitación a esta conferencia con ocasión de su sexagésimo aniversario. Mi presencia aquí esta noche reconoce y rinde homenaje a los 4.3 millones de refugiados de la Palestina con los que la UNRWA trabaja en Jordania, Líbano, Siria, y el territorio Palestino ocupado. La semana pasada la atención mundial estuvo centrada en la tremenda tragedia ocurrida en la ciudad de Beit Hanoun al norte de la Franja de Gaza. Tuve la ocasión de visitar la vivienda en la que murieron 7 miembros de una familia por disparos de artillería israelí. La madre tan solo me preguntó "¿Por qué?. Simplemente somos granjeros”. Todo muerto y herido civil supone un acto deplorable y sin sentido. Considerando el contexto en el que trabaja la UNRWA y la naturaleza de su mandato, mis últimas declaraciones tienden a hablar extensamente sobre la destrucción, la pobreza y el deterioro de la economía como consecuencia del embargo internacional sobre el territorio ocupado de Palestina. Me gustaría, en esta ocasión, reflexionar más profundamente sobre la condición de refugiado de Palestina. En un cierto sentido y a diferentes niveles, los refugiados de la Palestina se han convertido en un símbolo en muchas zonas del Medio Oriente e incluso a nivel mundial. Son como un prisma a través del que se pueden analizar e incluso comprender mejor las complejas e intrincadas tendencias de la política internacionales en general, y la de Oriente Medio en particular. Describiré algunas características de los refugiados de Palestina que forman parte de la condición universal de refugiado. Algunas apuntan a contradicciones, dilemas y ocasiones perdidas que se han asociado directamente con los refugiados de Palestina. Me gustaría reflexionar sobre lo que representan los Palestinos en general y los considerados refugiados en particular, y les invito a ver en los refugiados de Palestina y en sus circunstancias, pistas y caminos que los actores políticos y aquellos con responsabilidad en la toma de decisiones podrían considerar para movernos hacia la resolución de conflicto en Medio Oriente. Cincuenta y ocho años después de que los Palestinos tuvieran que huir de sus casas abandonando sus medios de vida, los refugiados de Palestina continúan en el exilio. En las décadas que han pasado desde el inicio del conflicto, en 1948, varias generaciones de refugiados se han esforzado por salir de la pobreza y de la dependencia de la ayuda humanitaria. La UNRWA les ha acompañado durante todos estos años y, en gran medida, ha avanzado al mismo ritmo que sus aspiraciones y logros. Hemos interpretado nuestro mandato de forma dinámica y sensible para acompañar a cientos de miles en refugiados en su camino hacia la autosuficiencia. Muchos (entre ellos los 27,000 que trabajan en la UNRWA) han comprendido la forma de trabajar de la Agencia. A través de su gran determinación y honestidad en el trabajo han alcanzado altos niveles de autoestima (el 96 % antes de la última intifada) y niveles de vida decentes para ellos y sus familias. En Jordania y Siria la mejora en sus condiciones ha sido más rápida gracias a la hospitalidad, al respeto de sus derechos civiles y económicos y al nivel de libertad concedida a los refugiados de la Palestina en ambos países. Baje el discurso completo aquí, en formato pdf |

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