
Hace ahora seis años la Corte Internacional
de Justicia (ICJ) dictaminó que la construcción del Muro en Cisjordania
infringe las leyes del derecho internacional; a pesar del dictamen, la
construcción ha continuado.
Hasta la fecha se ha completado el 60% del
recorrido previsto para el Muro, con un 10% más en construcción.
Uno de los lugares donde el
Muro está todavía en construcción es el pueblo de Walaja, entre Jerusalén y
Bethlehem. Ruquya al Hajj Abdullah es una abuela de 68 años que vive en Walaja.
Hace poco se despertó con el fuerte sonido de unas máquinas y encontró a los
obreros cavando una gran zanja al lado de la parte trasera de su casa.
Con la excavación se
talaron 100 de los olivos de Ruquya. Una vez cavada la zanja, el levantamiento de una valla ha cortado el acceso de Ruquya y su familia a sus tierras, que quedaron al
otro lado.
Un pueblo rodeado
Ruquya es una más de los
muchos habitantes de Walaja que han perdido sus árboles y el acceso a sus
tierras por el Muro, cuyo recorrido final rodeará por completo el pueblo. Como
cabe suponer, Ruquya y sus vecinos están consternados.
Así lo describe Ruquya “Hemos visto lo que ha pasado en otras
comunidades de Cisjordania. Aunque las autoridades Israelíes han prometido que
mantendremos el acceso a nuestras tierras, ese no ha sido el caso en otros
lugares”.
De hecho, UNRWA y OCHA han observado
comunidades que viven cerca del Muro en las provincias de Tulkarm, Jenin,
Salfit y Qalqiliya, concluyendo que después de la construcción del Muro en esta
zona, sólo el 18% de los agricultores han sido capaces de llegar a sus tierras a
consecuencia del sistema de permisos y los obstáculos físicos.
Ruquya explica su
inquietud: “No estoy tranquila. Siento
que no me puedo mover libremente en mi propia casa y en mi propia tierra”.
Teme perder sus campos y también su casa, cuya estructura ha sido dañada por la
construcción del Muro, demasiado cerca de los cimientos de su hogar.
Haciendo frente a la desposesión
Esta no es la primera vez
que Ruquya se enfrenta a la pérdida de posesiones. Nació en la Antigua al Walaja, que
está ubicada en tierra que pasó a ser israelí después de la guerra de 1948.
Aunque era entonces una niña, no olvida los disparos y bombardeos. Recuerda
tener que vivir en cuevas en las tierras familiares donde más tarde tendrían
que construir su casa, y donde se encuentra ahora la nueva Walaja.
Para Ruquya y su familia el
espectro de una segunda pérdida es muy real. A pesar de ir a los tribunales en
varias ocasiones no han sido capaces de impedir que la construcción del Muro
atraviese sus tierras.
Haitham, el hijo de Ruquya,
describe su frustración: “Imagina que
estás viviendo tranquilamente en tu casa, tratando únicamente de lograr una
mínima calidad de vida para tu familia, y ni siquiera ésto lo tienes permitido”.
Leer más sobre Walaja (PDF/Inglés)
Mapa de la OCHA: Ruta del Muro
alrededor de Walaja (PDF/ Inglés)
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