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El Muro ensombrece la vida en Cisjordania Imprimir E-mail
Martes, 13 de Julio de 2010

Al Walaja visto desde la lejanía, a la derecha puede verse la zanja que marca el lugar de construcción del Muro

Hace ahora seis años la Corte Internacional de Justicia (ICJ) dictaminó que la construcción del Muro en Cisjordania infringe las leyes del derecho internacional; a pesar del dictamen, la construcción ha continuado.

Hasta la fecha se ha completado el 60% del recorrido previsto para el Muro, con un 10% más en construcción.

Uno de los lugares donde el Muro está todavía en construcción es el pueblo de Walaja, entre Jerusalén y Bethlehem. Ruquya al Hajj Abdullah es una abuela de 68 años que vive en Walaja. Hace poco se despertó con el fuerte sonido de unas máquinas y encontró a los obreros cavando una gran zanja al lado de la parte trasera de su casa.

Con la excavación se talaron 100 de los olivos de Ruquya. Una vez cavada la zanja, el levantamiento de una valla ha cortado el acceso de Ruquya y su familia a sus tierras, que quedaron al otro lado.

Un pueblo rodeado

Ruquya es una más de los muchos habitantes de Walaja que han perdido sus árboles y el acceso a sus tierras por el Muro, cuyo recorrido final rodeará por completo el pueblo. Como cabe suponer, Ruquya y sus vecinos están consternados.

Así lo describe Ruquya “Hemos visto lo que ha pasado en otras comunidades de Cisjordania. Aunque las autoridades Israelíes han prometido que mantendremos el acceso a nuestras tierras, ese no ha sido el caso en otros lugares”.

De hecho, UNRWA y OCHA han observado comunidades que viven cerca del Muro en las provincias de Tulkarm, Jenin, Salfit y Qalqiliya, concluyendo que después de la construcción del Muro en esta zona, sólo el 18% de los agricultores han sido capaces de llegar a sus tierras a consecuencia del sistema de permisos y los obstáculos físicos.

Ruquya explica su inquietud: “No estoy tranquila. Siento que no me puedo mover libremente en mi propia casa y en mi propia tierra”. Teme perder sus campos y también su casa, cuya estructura ha sido dañada por la construcción del Muro, demasiado cerca de los cimientos de su hogar.

Haciendo frente a la desposesiónLa zanja junto a la casa de Ruquya

Esta no es la primera vez que Ruquya se enfrenta a la pérdida de posesiones. Nació en la Antigua al Walaja, que está ubicada en tierra que pasó a ser israelí después de la guerra de 1948. Aunque era entonces una niña, no olvida los disparos y bombardeos. Recuerda tener que vivir en cuevas en las tierras familiares donde más tarde tendrían que construir su casa, y donde se encuentra ahora la nueva Walaja.

Para Ruquya y su familia el espectro de una segunda pérdida es muy real. A pesar de ir a los tribunales en varias ocasiones no han sido capaces de impedir que la construcción del Muro atraviese sus tierras.

Haitham, el hijo de Ruquya, describe su frustración: “Imagina que estás viviendo tranquilamente en tu casa, tratando únicamente de lograr una mínima calidad de vida para tu familia, y ni siquiera ésto lo tienes permitido”.

Leer más sobre Walaja (PDF/Inglés)
Mapa de la OCHA: Ruta del Muro alrededor de Walaja (PDF/ Inglés)
Más historias sobre comunidades afectadas por el Muro (Inglés)



 
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