| La crisis del agua en Gaza |
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| Miércoles, 23 de Julio de 2008 |
Las restricciones del suministro de energía de Israel han perturbado el suministro de agua y ha aumentado la contaminación del Mediterráneo En junio de 2006, después de la primera incursión y de las detenciones realizadas por las Fuerzas de Seguridad Israelí en la Franja de Gaza, los militantes palestinos tomaron cautivo al soldado israelí, Gilad Shalit. En represalia las Fuerzas Aéreas israelíes destruyeron los transformadores de la planta de energía de la Franja de Gaza. Posteriormente desde junio de 2007, cuando Hamas tomó el mando, Israel restringió la entrada y salida de mercancías en la Franja de Gaza. En octubre de 2007, Israel declaró la Franja de Gaza "un territorio hostil " gobernado por "una entidad hostil " y en consecuencia redujo el suministro de electricidad y combustible a la Franja de Gaza. La situación generada por este bloqueo tiene graves consecuencias humanitarias para la población de Gaza. En lo que al suministro de agua se refiere, aproximadamente el 70 % de las familias reciben agua una vez cada cinco días, mientras que el 30 % restante tienen acceso al agua únicamente una vez a la semana. Adicionalmente, el 65 % de la red de abastecimiento de agua presenta deficiencias en el servicio debido al bloqueo israelí que restringe la entrada de piezas de recambio (tales como tubos, válvulas, bombas de aguas residuales y piezas de recambio electromecánicas). Esta situación ha influido notablemente en la calidad del servicio y conlleva a que en la actualidad el agua potable prácticamente no sea apta para el consumo. Durante los siete últimos años, la población de la Franja de Gaza ha crecido por el 36 %, pasando de 1,1 millones en 2000 a 1,5 millones en 2008. Las aguas residuales de la franja de Gaza se han elevado en un porcentaje similar. Desde octubre de 2007, Israel ha restringido el suministro de energía a la única central eléctrica de la Franja de Gaza. Por consiguiente, la falta de suministro hace que se produzcan cortes de corriente de hasta cuatro horas por día. Para que la planta de tratamiento de aguas residuales realice el ciclo de tratamiento completo son necesarios 14 días de energía ininterrumpida. Los cortes de corriente diarios, impiden la finalización del ciclo de tratamiento, lo que ha obligado a las autoridades locales a verter 60.000 metros cúbicos diarios de aguas residuales sin tratamiento en el Mediterráneo. Una alternativa a la falta de electricidad para el tratamiento de aguas es la utilización de generadores de respaldo para asegurar el proceso de tratamiento ininterrumpido de 14 días. Para ello se necesitan 100-150.000 litros de combustible mensual. Desde el principio de 2008 y debido al bloqueo, la autoridad local encarga del agua ha recibido aproximadamente un tercio del combustible que necesita para sus operaciones: el 37 % en enero (55,800 litros), el 13 % en febrero (19.500 litros), el 35 % en marzo (45.900 litros) y ningún suministro de combustible en abril. Esta situación está provocando la contaminación de forma alarmante de las costas de Gaza y plantea un peligro considerable para la salud. Es muy probable que la mayor parte del pescado capturado esté contaminado y que las aguas residuales introduzcan en el litoral la bacteria Escherichia coli, causante de gastroenteritis e infecciones urinarias acusadas en la población. |


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