| La Paz debe comenzar por la situación de los refugiados |
|
|
| Viernes, 18 de Diciembre de 2009 |
Sesenta años después de que la ONU se pusiera manos a la obra para abordar el destino de los desposeídos, tenemos que admitir que la injusticia perdura.Karen AbuZayd, Comisionada General de UNRWA, en The Guardian, martes 8 de diciembre 2009 Un día como hoy hace sesenta años, la Asamblea General de las Naciones Unidas votó a favor de la existencia de una agencia temporal conocida como UNRWA, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio. La labor de la UNRWA era ocuparse de las consecuencias humanitarias de la desposesión de alrededor de 750.000 refugiados palestinos quienes, debido a la guerra de 1948 en Medio Oriente, se vieron forzados a abandonar sus hogares y a huir de la tierra de sus ancestros. Justo dos décadas más tarde, la Guerra de los Seis Días generó otra sacudida de violencia y desplazamientos de población forzados, culminando con la ocupación del territorio Palestino. Aún hoy todos los palestinos y los refugiados palestinos soportan el angustioso exilio. La ocupación del territorio palestino continúa, no hay un Estado Palestino, y no existen ni los derechos humanos ni las libertades fundamentales a las que de acuerdo con la legislación internacional tienen derecho los Palestinos. La ocupación, que cumple ahora 40 años, se consolida más con cada violación de los derechos humanos y cada violación de las leyes internacionales dentro de los territorios Palestinos ocupados. Los actores políticos tienen en sus manos el poder para corregir el escarnio que soportan los palestinos. Aún así los acercamientos al problema, en el mejor de los casos, se han perdido en las minucias de la ocupación -un punto de control aquí, un saco de cemento allá- o, en el peor de los casos, en mirar para otro lado, para consentir o incluso apoyar las medidas adoptadas causando sufrimiento a los palestinos. Desde mi perspectiva como Comisionada General de la Agencia cuyo mandato es asistir y proteger a los refugiados palestinos, considero particularmente irritante que el enfoque general falle –o se niegue– para llegar a un acuerdo sobre la atención que merece el problema de los refugiados. Durante 60 años, la desposesión ha desaparecido del foco de atención de los esfuerzos realizados para lograr la paz. El punto clave desde donde la Paz debe comenzar está fuera de la agenda internacional, ha sido arrinconado como uno de los temas del “estatus final” , uno de los asuntos que forma parte de un escenario posterior en el proceso de negociación. Como los desplazamientos forzosos continúan en los territorios ocupados, como los palestinos son desalojados de sus casa en el este de Jerusalén, me hago una simple pregunta: ¿No ha llegado el momento para que aquellos que están comprometidos en el proceso de paz muestren su determinación y el valor para afrontar la cuestión de los Refugiados Palestinos? En este lamentable 60º aniversario de la agencia que abandonaré en menos de un mes, me gustaría reenfocar el debate sobre el desplazamiento y la desposesión, para colocar a los refugiados en el centro de los esfuerzos de pacificación No nos equivoquemos, ni un sólo conflicto contemporáneo se ha resuelto, ni se ha alcanzado ninguna paz duradera, a menos que y hasta que se escucharon las voces de las víctimas de esos conflictos, hasta que se reconocieron sus pérdidas y se encontró un remedio para las injusticias que habían experimentado. Los precedentes de los procesos de paz más recientes y la metodología de resolución de los conflictos contemporáneos constatan que dar alta prioridad a resolver el problema de la desposesión y la angustiosa situación de los refugiados es una necesidad, una obligación internacional y un imperativo humanitario. El conflicto Palestino-Israelí es único y complejo. Entre las múltiples dimensiones del conflicto, todas las cuales requieren atención, el problema sin resolver de los refugiados es uno de los que está más profundamente conectado con la inestable situación regional y con la persistencia del conflicto. Abordar esta cuestión es, por tanto, una condición sine qua non para hacer progresos hacia una solución negociada. Habiendo fallado en el compromiso con el problema de los refugiados y habiendo maniobrado de manera consciente para dejar de lado el asunto sólo ha servido para desacreditar la importancia de los refugiados como comunidad con un importante interés en la implementación y el mantenimiento de la Paz. Esta situación ha dejado a muchos en medio de un peligroso cinismo sobre el proceso de paz, y por consiguiente ha reforzado la postura de aquellos que cuestionan el proceso de paz en sí mismo. Sin embargo, me niego a terminar mi tiempo en la agencia con una impresión pesimista. En vez de ello, insto a que se den los pasos para comprometerse con los marginados. Confundamos a los cínicos. Creemos realidades alternativas para desarmar a aquellos que están a favor de la violencia. Apelo a los negociadores del proceso de paz para que reconozcan, en su retórica y en sus políticas, la necesidad de afrontar la desposesión de los Palestinos. Hagamos que el simbolismo deje paso a la sustancia. En el aniversario de UNRWA, apelo a la comunidad internacional y a las partes en el conflicto a admitir esta injusticia que dura 60 años como el primer paso para abordar las consecuencias de esta injusticia. Construyamos realidades teniendo en mente la creación de hechos para una paz justa y duradera sobre el terreno. |

Actualidad 







Sesenta años después de que la ONU se pusiera manos a la obra para abordar el destino de los desposeídos, tenemos que admitir que la injusticia perdura.