| La situación de los refugiados beduinos en Cisjordania |
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| Martes, 03 de Junio de 2008 |
Es difícil determinar el tamaño exacto de la población beduina. Las asociaciones de beduinos estiman que unos 50.000 de ellos viven en Cisjordania; muchos son refugiados aunque no todos están registrados con la UNRWA. Muchos beduinos aún llevan vidas seminómadas dentro de los confines de unas restricciones cada vez mayores impuestas por el ejército israelí y por las zonas de asentamientos. Otros han sucumbido o han optado por vivir en pueblos generalmente ubicados en la periferia de las áreas palestinas establecidas. Muchas comunidades beduinas se sienten aisladas y abandonadas por la sociedad media palestina y por los políticos, quienes no se están ocupando de sus problemas y necesidades. En las siguientes líneas se destacan los principales problemas inmediatos que afectan actualmente a los refugiados beduinos, entre ellos la sequía y el precio de conseguir agua; la falta de pienso para los animales y su elevado precio; las limitaciones de las tierras de pastoreo; las órdenes de evacuación y demolición; la ausencia de centros sanitarios accesibles y la dificultad en los procedimientos relacionados con los servicios y registro de refugiados en la UNRWA. Asimismo, se detallan los problemas más urgentes dentro de ciertas comunidades de refugiados y las posibles estrategias de intervención que se han sugerido. Entorno y localización La mayoría de los refugiados beduinos en Cisjordania provienen de la región de Beer Sheva. Después del conflicto de 1948, se asentaron principalmente en los distritos de Hebrón, Belén y Jerusalén, así como en el valle de Jordán, especialmente en los alrededores de Jericó. Los beduinos se dividen en clanes, entre los que se incluyen los Jahalin, Rashayida y Qa’abneh, que a la vez se subdividen en pequeños subclanes familiares. Por ejemplo, el clan de los Jahalin se divide en las familias Abu Darok, Salamat y Saraya. Los clanes y subclanes de beduinos siguen siendo comunidades muy cerradas, lo que supone una dificultad a la hora de recoger datos exhaustivos para las comunidades mixtas de clanes: los Mukhtars (jefes de un clan) no suelen colaborar o contar con los Mukhtars de los pueblos vecinos. Esta falta de un frente unido dentro de la comunidad beduina perjudica los intentos de conseguir ayuda y reconocimiento. Las entrevistas con las comunidades beduinas se llevaron a cabo en las zonas de Ramadin (al sur de Hebrón, en las proximidades de la Línea Verde), Rashayida (Belén); al sur del desierto de Judea, en los alrededores de Ar Rawa’in; en el pueblo de Al Eizariya (Jerusalén); en Arab al Jahalin (entre los asentamientos de Ma’ale Adumim y Kedar); en el área de Abu Daros, en los alrededores de Al Jib y Beit Hanina; en el área de Mu’arrajat (entre Jericó y el pueblo de At Tayba); en Ras el Asin, cerca de Al Auja; en el pueblo de Fasayil en el valle de Jordán; y en los Zfin beduinos, en la llamada seam zone (aquellas tierras entre el Muro de Separación y la Línea Verde), cerca de Qalqiliya. En las entrevistas con las diferentes comunidades beduinas, que se han centrado especialmente en las comunidades de refugiados, se refleja la necesidad de trabajar urgentemente en las siguientes áreas: Agua Las comunidades que viven en el sur de Cisjordania, en especial al sur de Hebrón y sur de Belén en el desierto de Judea, se enfrentan a la peor sequía en una generación. Durante el invierno de 2005-2006, hubo escasas precipitaciones en estas zonas ya de por sí áridas; en la actualidad la mayor parte de los pozos del pueblo están vacíos o se encuentran a menos del 20% de su capacidad habitual. El consejo del pueblo de Um Ad Daraj-Az Zuweidin, ubicado en el desierto de Judea al sureste de Hebrón, declaró que en abril de 2006 los pozos del pueblo tenían 30mm de precipitaciones y que la media anual tenía que haber sido de 150mm. A causa de esto actualmente las comunidades beduinas que viven al sur de Cisjordania se enfrentan a graves problemas con el agua. Muchas comunidades no cuentan con sistemas de canalización por lo que el agua tiene que comprarse y transportarse en camiones cisterna, una medida cara e insostenible debido a su precio: 5 shékels por metro cúbico. Para pagar el agua, las familias tienen que vender su ganado, lo que reduce el número de sus bienes, o comprar a crédito. Sin embargo, muchas comunidades se encuentran actualmente tan consumidas por la deuda que los proveedores están negando los servicios hasta que no se hayan efectuado todos los pagos. Los beduinos del pueblo de Ramadin con los que se ha hablado estiman que cada familia tiene una media de 2.000 dínares jordanos de deuda. Las comunidades también han perdido muchos animales debido a la sequía. En febrero de 2006, los beduinos de Abu Mousa, al sur de Ar Rawa’in en el desierto de Judea, perdieron entre 5 y 6 corderos al día debido a las extremas condiciones del tiempo. Esto se vio empeorado por el hecho de que algunos beduinos, principalmente refugiados en esta región, fueron apartados de las tierras de pastoreo por el ejército israelí durante la época de parición de las ovejas. Los efectos de la sequía no sólo afectan a los beduinos y a los refugiados, sino a todos aquellos que dependen de la tierra, incluyendo miles de personas que viven en las cuevas y los fellahin (agricultores) de la zona. Tan graves son los problemas que muchos están considerando vender todos sus rebaños y abandonar su vida seminómada, clara señal de la desesperación de las comunidades. Se necesita ayuda urgentemente. Las comunidades no pueden permitirse comprar agua al precio de mercado y necesitan cierta ayuda económica como apoyo al dinero con el que viven. Todos los refugiados con los que se han mantenido conversaciones en las comunidades de Ramadin; Arab Ar Rashayida; Ar Rawa’in al sur del desierto de Judea; las zonas de Hathaleen y Hameeda An Najeda; Al Eizariya; Bir Nabala; Ras al Ein; Jericó y Fasayil, han manifestado la urgente necesidad de ayuda con el agua. Pienso para animales La sequía ha llevado de nuevo a la escasez de tierras de pastoreo, especialmente en la zona sur de las montañas de Hebrón y el desierto de Judea; como resultado, los beduinos tienen que comprar cantidades considerables de pienso que no pueden permitirse pagar. Al igual que sucede con la crisis para pagar el agua, las comunidades venden su ganado o compran pienso a crédito. De nuevo y es comprensible, algunos proveedores no quieren continuar vendiéndoles si no les pagan. Algunas comunidades han abandonado sus tradicionales khirbets (pequeñas aldeas) y tierras de pastoreo, y se han ido al norte en busca de tierras de pasto naturales. Un ejemplo son los refugiados beduinos Abu Mousa, situados varios kilómetros al sur del pueblo de Ar Rawa’in. La comunidad, de entre unos 200-300 refugiados, vive normalmente todo el año en la zona de Immartadah, y aunque de forma regular se ven sometidos al hostigamiento del ejército israelí, confiscación de animales y demoliciones, han conseguido permanecer en la zona. Sin embargo, durante marzo de 2006, toda la comunidad emigró hacia Ar Rawa’in al norte, con la esperanza de encontrar tierras para pastar y un mejor acceso al agua, pues esta zona cuenta con canalizaciones. Esto supuso una carga mayor para la comunidad existente y causó rivalidad sobre el acceso a la tierra y servicios. Las tierras de pastoreo de esta zona no son mucho mejores que en el sur, y en abril de 2006 varias familias del área de Wadi Ghar del pueblo de Ar Rawa’in, metieron a sus animales en un camión (pagando 1.000 shékels por camión) y los transportaron a la región de Nablus en busca de tierras. También existen casos de familias de otras zonas, como los Jahalin en el área de Al Eizariya, cerca del asentamiento de Ma’ale Adumim, que transportaron sus animales a la región de Nablus. Aunque esta es una medida cara y drástica, muchas familias piensan que no hay otra alternativa si quieren seguir con sus vidas seminómadas. Acceso a la tierra, restricciones y demoliciones Además del problema del acceso a tierras improductivas, las tierras para pastoreo se están viendo limitadas por el ejército israelí por la ampliación de los asentamientos y puestos militares ilegales. Esto añade más presión al estilo de vida beduino así como incrementa los efectos de la sequía. El ejército israelí ha declarado muchas áreas en el sur del desierto de Judea y valle de Jordán como zonas militares cerradas, aunque en la mayoría de los lugares no existen carteles que indiquen este estado. Extensas zonas al sur y este del desierto de Judea se encuentran oficialmente prohibidas a los beduinos, aunque estos siguen utilizando muchas zonas como pasto cautelosamente, pues no tienen lugares alternativos donde acudir. Si se les descubre, pueden ser detenidos, su ganado confiscado y sus refugios demolidos. Otras áreas tradicionales de los beduinos están siendo desalojadas para la ampliación de los asentamientos. Inextricablemente conectado a esto, se encuentra la política de demolición de las autoridades israelíes de todas las construcciones hechas sin permiso en el Área C. Arab ar Rashayida y sur del desierto de Judea En el pasado, los beduinos Rashayida que vivían en Arab ar Rashayida y las zonas al sur del desierto, tenían acceso libre a la zona sur del desierto de Judea, al sur de Ar Rawa’in hacia Rujm en Naqa y Ein Gedi. Sin embargo, durante los últimos dos años, el hostigamiento de las Fuerzas de Defensa de Israel ha aumentado y en el año 2005 se llevaron a cabo diversas demoliciones en las áreas de refugiados beduinos al sur de la antigua base jordana en Immartadah. Desde entonces los refugiados al sur del desierto de Judea han vivido con el temor constante de sufrir más demoliciones y se han desplazado de forma regular para evitar las patrullas itinerantes del ejército israelí. Muchas familias del pueblo Ar Rawa’in solían pasar los meses de invierno en Wadi Ghar, pero en noviembre de 2005 el ejército israelí dio órdenes de evacuación a varias familias. En enero de 2006 cuatro viviendas de familias beduinas fueron demolidas, y además se mató a varios de sus animales y se confiscaron varias de sus herramientas. Otras familias se arriesgaron a permanecer en el valle hasta que en abril de 2006 tuvieron que marcharse debido a la aridez de las tierras. Varias de estas familias se desplazaron a las áreas de Nablus, otras a Ar Rawa’in. At Giga El aislado pueblo de At Giga ubicado a 4km al sureste de Hameeda An Najada y cercano a la Línea Verde también ha sufrido demoliciones recientemente. El pueblo lo componen 30 familias de las cuales doce son refugiadas registradas. El pueblo se encontraba antiguamente en Israel pero en 1948 fue desarraigado por completo y desplazado 400m hacia el interior de Cisjordania. Hace tres años, el ejército israelí demolió por completo el pueblo, pero los aldeanos han vuelto y reconstruyeron sus casas en la zona. Desde la reconstrucción de cada edificio, incluyendo la escuela y la mezquita, se han recibido órdenes de demolición. Las últimas se recibieron en abril de 2006 y ahora las familias viven con el constante temor de sufrir las demoliciones en cualquier momento. En la actualidad, muchos beduinos llevan a pastar a sus animales a Israel, pues tienen acceso limitado en Cisjordania, pero son conscientes de que si se descubren los rebaños, estos serán confiscados. Refugiados en la barrera del asentamiento de Karmel Unos 100 refugiados beduinos registrados en la UNRWA viven cerca de la barrera del asentamiento de Karmel, frente a la carretera 317. Todos ellos son miembros de la familia Il Hadeel y en junio de 2005 recibieron órdenes de demolición de varios de sus refugios. Si las demoliciones se llevan a cabo, siete familias de refugiados, sumando un total de entre 35 y 40 personas, se quedarán sin hogar. El caso está actualmente en manos de los tribunales. Esta familia ha vivido aquí desde 1948, y proviene originalmente de Arad. Existen aproximadamente veinte órdenes de demolición, recibidas a principios de 2005, en las cercanas áreas de Hameeda An Najada y Khashem Ad Daraj-Hathaleen. La zona alberga un total de unos 4.000 beduinos, parte de ellos refugiados y otra parte no refugiados, ambos grupos enfrentándose tanto a los problemas de las demoliciones como a los problemas con el agua y el pienso para animales mencionados anteriormente. Área de Al Eizariya La comunidad beduina de Al Eizariya ha sufrido desplazamientos y demoliciones debido a la ampliación del asentamiento de Ma’ale Adumim y la construcción de la barrera. Unas 250 familias beduinas, todas ellas refugiadas y la mayoría registradas, viven ahora en “al Jabal”, en las afueras de El Eizariya. Anteriormente en 1997, sin previo aviso, el ejército israelí demolió las casas y construcciones de 35 familias beduinas Salamat-Jahalin que vivían de la tierra, y que ahora es Ma’ale Adumim. El ejército israelí llegó una mañana, acordonó la zona y transportó las posesiones de los beduinos a “al Jabal”. Los beduinos se negaron a desplazarse y pasaron nueve noches durmiendo en el suelo mientras un abogado israelí llevaba el caso a los tribunales. El tribunal sentenció que el ejército israelí no podía desplazarles sin encontrar antes unas tierras alternativas. El ejército israelí se vio obligado a negociar con los beduinos y como consecuencia se acordó una oferta de compensación. Cada familia recibió entre medio y un dunum y medio (unidad de superficie equivalente a 1.000 m2), de tierra y entre 15.000 y 38.000 shékels dependiendo del tamaño de la familia, para reubicarlas en “al Jabal”, una pequeña montaña entre el pueblo de El Eizariya y un vertedero cercano. Las 35 familias, todas refugiadas y la mayoría registradas en la UNRWA, se desplazaron a este lugar entre 1999 y 2000 después de haber recibido las compensaciones. Desde entonces más familias beduinas que viven en los alrededores han recibido órdenes de evacuación y demolición para dejar sitio a la ampliación de Ma’ale Adumim, y ahora 250 familias, las últimas llegadas en 2003, se encuentran hacinadas en las tierras de “al Jabal”. La montaña está atestada y no hay espacio para guardar los animales, por lo que muchas familias tienen que vender su ganado y buscar trabajos de baja categoría en los asentamientos o pueblos cercanos. La propiedad de la tierra es un problema de gran importancia. Según las autoridades israelíes, la tierra que se dio a los beduinos, en arrendamientos a 98 años, era tierra del Estado. Sin embargo, los habitantes de Abu Dis la reclaman como suya, aunque no poseen documentos que lo prueben ante un tribunal. A los Jahalin les preocupa que cuando se termine la barrera alrededor del asentamiento de Ma’ale Adumim se encontrarán en la zona cisjordana y entonces las familias Abu Dis reclamarán su tierra y serán de nuevo desplazados, pero esta vez sin ninguna compensación. Además de este desplazamiento, en septiembre y octubre de 2005, otras 140 familias (55 pertenecientes al clan Salamot y 85 al clan Sayara) recibieron órdenes de evacuación de las tierras entre “al Jaba” y Ma’ale Adumim, y entre los asentamientos de Ma’ale Adumim Kedar eb Wadi Abu Hindi. Todas las familias son refugiadas aunque no todas ellas están registradas en la UNRWA. Un abogado israelí ha aceptado el caso en nombre de la comunidad y se han comenzado las negociaciones. Las Fuerzas de Defensa de Israel quieren desplazar a las familias a otra montaña situada entre el vertedero y el pueblo de As Sawahira ash Sharqiya, pero los beduinos se niegan a ello porque las tierras pertenecen al pueblo de Sawahira y no habrá lugar suficiente para las nuevas casas, ni tierras para el pasto de los animales. Los beduinos no quieren ser como las familias que viven en las montañas, quienes se han visto obligadas a abandonar su tradicional forma de vida y cambiar a un estilo de vida semi-urbano. El ejército israelí ha propuesto otra opción: reubicar a las familias en las tierras entre Mishor Adumim y Jericó. Esta zona se encuentra lejos de otros pueblos y comodidades y las tierras de pastoreo se verían limitadas por la carretera 1 y la base militar al sur. Los beduinos no quieren aceptar una compensación de las autoridades israelíes y desean quedarse donde se encuentran actualmente, donde han vivido desde 1948. Existen un total de 2.000 beduinos Jahalin, la mayoría refugiados registrados, en los alrededores de Ma’ale Adumim, y todos ellos se verán en algún momento desplazados por el ejército israelí a zonas fuera de la burbuja de Ma’ale Adumim. Actualmente están pagando un representante jurídico, pero resulta demasiado caro y están buscando ayuda exterior. Igualmente les gustaría conocer qué acciones tomará la UNRWA si se ven desplazados y qué nuevos servicios se establecerán en una futura localización especialmente si se encuentra muy lejana a los limitados servicios que ahora existen. También hay beduinos Jahalin que viven en la Ruta 1, cuya situación necesita una nueva evaluación. El pueblo de Fasayil El 8 de febrero de 2006 el pueblo de Fasayil en el valle de Jordán sufrió varias demoliciones. Los beduinos, muchos de ellos refugiados, han vivido en este lugar desde la década de 1980, pero en los últimos dos años han sufrido de forma continua los hostigamientos el ejército israelí para desocupar la zona. Algunos de los refugios recibieron órdenes de demolición entre 2003 y 2004, y en septiembre de 2005 el ejército israelí demolió los refugios de ocho familias en el mismo lugar. Aunque los reconstruyeron, en diciembre de 2005 el ejército israelí volvió y dieron a las familias 45 días para desalojar la zona. El 8 de febrero de 2006 llegó el ejército israelí y demolió las casas y refugios para los animales. Algunos de los beduinos desmantelaron sus propios refugios para evitar los destrozos del ejército israelí. Diecinueve familias se vieron afectadas, de las cuales ocho desmantelaron sus propios refugios para evitar que el ejército israelí destrozara sus otras posesiones. De las otras once familias, ocho eran beduinas refugiadas. Como algunas de las familias refugiadas estaban registradas en Belén y no en Jericó, no recibieron la ayuda de la UNRWA, lo que causó ciertos enfrentamientos entre las familias. Los refugiados han conseguido reconstruir algunos de los refugios en el mismo lugar, otros viven en tiendas y no tienen intención de marcharse de la zona, colindante con otros 200 beduinos aproximadamente que también han vivido en la zona desde la década de 1980. Acceso a centros de salud Todas las comunidades de beduinos refugiadas con las que ha hablado la UNRWA han hecho hincapié en la falta de centros de salud y en la creciente necesidad de atención sanitaria dadas sus condiciones de vida cada vez peores, especialmente debido a la falta de suministros de agua tratada en muchas zonas. El personal sanitario con el que ha hablado la UNRWA ha venido notando un mayor aumento de las enfermedades producidas por el agua en mal estado, especialmente en las zonas periféricas. Se espera que durante los meses de verano, la salud de muchas comunidades empeore aún más. Las grandes áreas de refugiados beduinos al sur del desierto de Judea carecen de centros de salud permanentes en sus alrededores y normalmente reciben el servicio de una clínica de la UNRWA o de las autoridades palestinas una vez a la semana o cada dos semanas. Esto es lo que ocurre en las zonas de Hameeda An Najada y Ar Rawain, y en la zona sur del desierto. Los refugiados beduinos en el área de Al Eizariya están registrados en la UNRWA, pero en la Ciudad Vieja de Jerusalén, y ahora que se ha construido la barrera, tienen graves problemas para acceder a los centros de salud; los beduinos refugiados en Mu’arrajat y Ras el Ein no tienen fácil acceso a estos servicios en ninguna dirección. Todas las comunidades han pedido a la UNRWA que reconsidere su política de salud con respecto a ellos y que establezca más puntos de salud y clínicas móviles para las zonas más aisladas. Áreas de At Giga y Hameeda An Najada At Giga se encuentra a 4km al sureste de Hameeda An Najada, muy cercana a la Línea Verde. El pueblo alberga a 30 familias, de las cuales 12 son refugiadas registradas. No existen centros sanitarios. El punto más cercano es una clínica palestina móvil que pasa una vez a la semana durante solo 2 horas en Hameeda An Najada. En el pueblo vive un hombre refugiado que está paralizado de cuello hacia abajo y necesita atención médica constante. Depende de la buena voluntad de los otros vecinos para que le lleven al centro de Yatta. También necesita urgentemente una silla de ruedas. Serían de gran ayuda en esta región las visitas del equipo sanitario móvil de la UNRWA. El incidente acontecido el 2 de marzo de 2006 refleja la necesidad de instalaciones sanitarias en esta zona, cuando una mujer mayor refugiada fue atacada cerca de su casa por personas del asentamiento de Karmel, al lado de la valla que separa el asentamiento. En el incidente, a la mujer le rompieron una pierna y aunque el ejército israelí estaba cerca, nadie le ofreció ayuda médica. Unos niños la llevaron arrastrando hasta su casa y un vecino la llevó en coche hasta el centro de salud de Yatta. Se suma a lo anterior la falta de centros de salud en los pueblos vecinos de Najada, Hathaleen, Um Malhere y Zuweidin, todos ellos con poblaciones de refugiados parciales que están sufriendo gravemente por los efectos de la sequía. Las clínicas de las autoridades palestinas de estos pueblos solo abren una vez a la semana durante un par de horas. Fuera de este horario los habitantes de los pueblos, más de 4.000 personas, tienen que desplazarse hasta Yatta para recibir asistencia sanitaria, y para ello tienen que pasar el asentamiento y cruzar la carretera 317, lo que resulta un problema y continuará siéndolo hasta que se coloque la barrera en esta carretera. Área de Al Eizariya (Jerusalén) En su mayoría los beduinos de Al Eizariya, que suman varios miles en total y muchos de ellos refugiados en la UNRWA, están registrados para recibir asistencia sanitaria en la Vieja Ciudad de Jerusalén. Sin embargo, con la construcción de la barrera alrededor de Jerusalén, es difícil acceder a estos servicios. Recientemente el ejército israelí ha prohibido entrar a varias mujeres que intentaban cruzar la barrera para ir al centro de salud. Ahora las familias tienen que pagar por asistencia sanitaria que no pueden permitirse, lo que resulta una carga extra a las ya difíciles condiciones en las que viven, especialmente debido a la sequía de este año y los gastos extras para pagar el pienso de los animales y el agua. La comunidad pidió que el equipo sanitario móvil de la UNRWA visite las zonas beduinas que se encuentran alrededor del pueblo de Al Eizariya y los asentamientos de Ma’ale Adumim y Kedar hasta que se pueda llegar a una solución permanente como son los puntos de salud. Áreas de Mu’arrajat y Ras el Ein El área de Mu’arrajat ubicada a lo largo de la carretera 409 entre el pueblo de At Tayba y Jericó la componen varias zonas separadas de beduinos refugiados. La mayor parte de las familias pertenece al clan Qa’abneh y están registradas en Jericó, Ramala o la Vieja Ciudad de Jerusalén. No existen centros de salud cercanos, y aquellos que se encuentran registrados en Jerusalén tienen los mismos problemas que los beduinos de Al Eizariya, con la carga añadida de la distancia y más puntos de control militares, que también suponen un problema para los que se dirigen a Ramala o Jericó. Las áreas beduinas de Ras El Ein cuentan con una mayoría de refugiados principalmente registrados en Jericó o Ramala. Sin embargo, no pueden abandonar la zona sin pasar antes por el punto de control de Yitav, por lo que a menudo tienen problemas en el control de An Nuwei’ma cuando intentan entrar en Jericó. La alternativa es un centro de salud privado en Al Auja. El acceso a la asistencia sanitaria es un gran problema para las comunidades de estas áreas; las visitas de centros de salud móviles podrían ser parte de la solución. Educación La mayoría de las áreas beduinas que se han visitado cuentan con escuelas y la mayor parte de los niños refugiados asisten a las instalaciones disponibles. Sin embargo, con frecuencia las distancias a las escuelas son agotadoras, especialmente para los más pequeños, y en general no existen medios de transporte o tiene que contratarse un medio privado. Los niños del pueblo de At Giga (al sur del desierto de Judea) caminan 4km cada día por terrenos irregulares pues no existe medio de transporte. Los niños de primaria se quedan en el pueblo pero la escuela construida recientemente tiene una orden de demolición y si se lleva a cabo estos niños también tendrán que caminar largas distancias para ir a otra escuela. Los niños beduinos de las áreas de Ras El Ein asisten a la Escuela Básica de la UNRWA en Al Auja y cada día tienen que pagar un taxi que les lleve. Sin embargo, todos los días el mini bus sufre retrasos en el punto de control de Yitav y los niños llegan tarde con frecuencia. El transporte es caro y en el autobús los niños van hacinados. Debería estudiarse el problema del transporte escolar para los niños refugiados beduinos, especialmente hacia las escuelas de la UNRWA. Los niños beduinos refugiados que van a escuelas donde son una minoría, a menudo tienen problemas para integrarse y ser aceptados por los otros niños. Esto conlleva una alta tasa de abandono escolar en estas zonas. Un ejemplo de esto son los niños beduinos Salfit: 10 de ellos iban a la escuela palestina en Salfit, pero ahora tienen una pequeña escuela privada montada en una tienda en su propia comunidad. Aunque reciben fondos privados, actualmente esta situación no es sostenible y se necesita una solución alternativa para los niños. Muchos niños beduinos refugiados necesitan ayuda para integrarse en el nuevo sistema escolar establecido. Registro de refugiados Zfim En la zona interior entre el Muro y la Línea Verde (la llamada seam zone), al norte de Qalqiya, viven 100 beduinos refugiados, entre el muro y el asentamiento de Zfim. Son la familia Jihadmi, originarios del área de Ramadin. Esta área es oficialmente conocida como Arab ar Ramadin ash Shamali y estos beduinos son parientes de los que viven en el otro lado, justo al sur del punto de control de la Línea Verde de Jaljoulia en Arab ar Ramadin al Janu y Arab Abu Farda. Cada viaje a la oficina de la UNRWA en Nablus les cuesta a los refugiados 50 shékels, y pueden tardar hasta cuatro horas debido a los puntos de control. Por esto se estima que un 25% de la población refugiada de Zfim no está registrada. Sería muy útil si se pudiera concertar una reunión con un representante en Qalqiliya para intentar solucionar este problema. Fasayil – Valle de Jordán Como se ha indicado en el apartado anterior sobre las demoliciones, el 8 de febrero de 2006 el ejército israelí demolió varios refugios de beduinos refugiados en Fasayil por estar construidos ilegalmente en las tierras del Área C, aunque la comunidad llevaba viviendo allí desde la década de 1980. Hostigamiento de los asentamientos Existen una serie de problemas para los beduinos relacionados con las gentes de los asentamientos: muchas zonas de refugiados beduinos se encuentran en los alrededores por lo que el acceso se ha visto limitado o se ha vuelto peligroso debido a la presencia de los asentamientos y los puestos militares ilegales. Un ejemplo de esto es el área de Om il Hair cerca de la barrera del asentamiento de Karmel. Refugiados en la barrera del asentamiento de Karmel Los refugiados beduinos en esta zona solían vivir de la tierra que ahora es el asentamiento. Fueron desahuciados en la década de 1980. Desde entonces se han visto sometidos a hostigamientos continuos y despiadados, amenazas y abusos físicos. El incidente más reciente ocurrió el 2 de marzo de 2006 cuando una mujer mayor, una refugiada registrada en la UNRWA, fue atacada físicamente por miembros del asentamiento, quienes le rompieron la pierna mientras caminaba cerca de su casa. Estas personas sólo pararon cuando llegó el ejército israelí e intervino. Se presentó una denuncia en la policía israelí, pero como suele ser habitual, no se ha recibido ninguna respuesta y sin duda no se actuará contra los atacantes. En 2005 miembros del asentamiento de Karmel robaron veinticinco ovejas; también ha aumentado recientemente el número de asaltos. El objetivo de estas personas es incorporar las tierras beduinas a la extensión del asentamiento. |


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