| Refugiadas de Palestina y Derechos Humanos |
|
|
| Jueves, 26 de Mayo de 2011 | ||||||
|
La violencia militar es una constante en su día a día; los toques
de queda, las incursiones llevadas a cabo por las fuerzas de ocupación israelí
y los cierres militares han agravado las presiones y limitaciones a las que
están sometidas las mujeres en la sociedad palestina. Los últimos datos de Naciones Unidas muestran que se ha multiplicado por dos el número de viviendas de Palestina destruidas por orden de Israel este año en todo Cisjordania y Jerusalén Este. UNRWA ha registrado más de 70 demoliciones desde el inicio de 2011, desplazando a 105 palestinos de los cuales 43 eran menores. En la franja de Gaza la economía palestina ha quedado prácticamente destruida dadas las severas restricciones impuestas por el ejército israelí como consecuencia de un bloqueo que afecta a la población desde el 2007, produciéndose un aumento del desempleo y la pobreza y un deterioro de la salud y la educación. Las restricciones al acceso a la atención médica en Cisjordania han tenido entre otras consecuencias que las mujeres se hayan visto obligadas a dar a luz en los puestos de control y otros efectos derivados del miedo y la ansiedad para las mujeres embarazadas. Los daños resultantes de la situación han afectado profundamente a las mujeres, que están en el extremo receptor de las presiones y de la violencia en la familia y en la sociedad. Retos añadidos para la educación de las niñas refugiadas Ala'a Ali tiene 16 años y dejó los estudios el año pasado, fue una de las más de 260 niñas refugiadas que abandonaron las escuelas de UNRWA en Siria el año pasado. Las niñas tienen que superar obstáculos únicos en sus carreras académicas, como el matrimonio precoz, la necesidad de obtener ingresos, problemas de salud mental derivados del conflicto y falta de apoyo académico. En Cisjordania las niñas se enfrentan a mayores restricciones en su libertad de movimiento, una situación que se ha visto agravada por la presencia de los puestos de control del ejército israelí, que ha supuesto que muchas familias prefieran que sus hijas se queden en casa. La distancia entre los hogares y los colegios, así como el alto coste y la falta de transporte, también han contribuido a que las chicas tengan menos posibilidades de acceso a la educación. INFORMACIÓN RELACIONADA
|













