| Ser Refugiado de Palestina en la Franja de Gaza |
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| Lunes, 20 de Abril de 2009 |
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“Las consecuencias a largo plazo de este conflicto en cuanto a la recuperación y al desarrollo aumentan. Los medios de vida y los bienes de decenas de miles de civiles están siendo sistemáticamente socavados por la destrucción de los recursos productivos” La madrugada del 18 de enero de 2009 Israel anunció el alto el fuego unilateral en Gaza. Este era el punto y a parte a la incursión militar que Israel llevó a cabo en la franja de Gaza durante 23 días y que dejó tras de sí, según datos del Ministerio de Salud Palestino, aproximadamente 1.300 palestinos muertos, entre ellos 410 niños, y más de 5.000 heridos, de los cuales 1.855 eran niños. La incursión militar dio comienzo el día 27 de diciembre y con el nombre de OperaciónPlomo Fundido se pretendía según Israel paralizar el lanzamiento de misiles por parte de Hamas. Los ataques afectaron tanto a los hogares de la población civil, como a hospitales, centros educativos, edificios oficiales, o a las mismas instalaciones de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina–UNRWA-. Por su parte, la Agencia se enfrentó a una situación de real y candente emergencia, desbordada con 50.000 personas que buscaron refugio en 91 centros de acogida habilitados por la UNRWA para tal efecto y con las dificultades de distribuir ayuda bajo el fuego del ejército israelí. La Agencia vio cómo fallecían seis de sus trabajadores durante los ataques y cómo se quemaban toneladas de alimentos de sus almacenes bombardeados por Israel. Durante los ataques en Gaza se podía hablar de una crisis de protección de civiles, una crisis alimentaria, y una crisis de saneamiento. La población sufrió por el frío, el hambre y la falta de agua, además de las constantes amenzas de los bombardeos. No existía lugar seguro en Gaza y la población estaba literalmente sometida, no pudo huir a ningún sitio. Los niños y niñas vivieron la situación aterrorizados. Y es precisamente ésta la principal realidad que enlaza con el presente: el terror. Los refugiados palestinos se enfrentan ahora al miedo y a la inseguridad. Ahora sólo queda la reconstrucción de una paz ficticia. |


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