| Superar una discapacidad en la franja de Gaza |
|
|
| Martes, 28 de Agosto de 2012 |
Fatmah vive en Gaza y en 2003 le descubrieron una masa de tejido blando en su pierna izquierda. Las diferentes intervenciones quirúrgicas a las que tendría que someterse estaban programadas, pero debido a la escasez de expertos locales para llevar a cabo un tratamiento de ese tipo, y dado que su familia vive en situación de pobreza, sus opciones de atención sanitaria eran limitadas.Durante la tercera operación que le practicaron en Gaza se rompió un ligamento, dejando una pierna un poco más corta que la otra y provocándole una cojera notable. “Mi hija estaba muy bien, caminaba por su propios medios”, recuerda su madre. “Después de la cirugía, su vida cambió por completo”. Un duro camino Fatmah se encontraba en ese momento en quinto grado y decidió abandonar los estudios porque se sentía demasiado avergonzada por su discapacidad como para hacer frente a otros estudiantes. Su familia no podía pagar el seguimiento médico que necesitaba, ni siquiera después de que UNRWA proporcionase a su padre un trabajo como empleado del departamento de basura. Con la ayuda de Médicos Sin Fronteras (MSF), Fatmah viajó finalmente a Israel para ser tratada, allí recibiría cuatro sesiones anuales de radio y quimioterapia. A pesar de mejorar la atención sanitaria que se le ha brindado a la joven, la discapacidad persiste y ahora se ve obligada a usar una muleta en la que apoyarse para poder andar. “Al caminar, todo mi peso se concentra en la pierna derecha, me duele, es muy doloroso", explica Fatmah. “Me paso toda la noche llorando de dolor”. El regreso a la escuela Reconociendo que su estado no era solo temporal, Abu Khalid, un trabajador social de UNRWA, se sentó con Fatmah a explorar sus opciones. Ambos trabajaron con el programa de educación de la Agencia para tratar de averiguar las necesidades para que la joven pudiera volver a la escuela. Abu Khalid le habló de los beneficios de continuar sus estudios y para que ir a la escuela se convirtiera en algo accesible para ella se ha logrado que todas las clases de Fatmah se impartan en la planta baja. Ella está encantada con los cambios, ha sido el estímulo que necesitaba para volver. “Ahora estoy feliz, puedo ir a mis clases fácilmente", dice. Con 14 años y de nuevo en la escuela, la batalla de Fatmah para mejorar su salud también continúa. Cada pocos meses viaja a Israel para recibir su tratamiento. Pero además ya ha empezado a pensar en la carrera que le gustaría estudiar: “Quiero convertirme en trabajadora social para ayudar a otros, como Abu Khalid me ayudó a mí”. Otras informaciones relacionadas: La prodigiosa voz de Karim, un niño invidente |


Actualidad 







Fatmah vive en Gaza y en 2003 le descubrieron una masa de tejido blando en su pierna izquierda. Las diferentes intervenciones quirúrgicas a las que tendría que someterse estaban programadas, pero debido a la escasez de expertos locales para llevar a cabo un tratamiento de ese tipo, y dado que su familia vive en situación de pobreza, sus opciones de atención sanitaria eran limitadas.